Aventuras de «fixión» hay de muchos tipos, y en muchos formatos. Las tenemos gustosas en blanco sobre negro, de la mano de Jim Hawkins partiendo del «Almirante Benbow» dispuesto a comandar chinchorros; o de un par de británicos masones rumbo a Kafiristán. También nos entretenemos con aventuras en papel, pero acompañadas de dibujos… Y si no, que se lo digan a Tintín y Milú. 

Con todo, lo que nos (pre)ocupa aquí son, principalmente, las aventuras en la gran pantalla.

Sean Connery es coronado como rey de la pillería y travesura. Sir Michael Caine, circunspecto sigue dándole vueltas al argumento de Tenet. Un hombre con bigote, mientras tanto, les mira con desprecio. Odia el cine y a los actores.


Y es que el cine de aventuras debe ser de los géneros más queridos, más recordados, y que más fascina. Al fin y al cabo, con las películas saltamos de precipicios; nos colgamos de lianas; o corremos enfrente de «pedrolos» rodantes… todo desde la seguridad de nuestro sofá, y con una tacita de café a mano. Esto al menos  para los intrépidos de peli después de comer… porque los hay que a esas horas no conectan, y lo que toman es coca-cola y una pizza al caer la noche. Hay hueco para todos. Pero ¿Por qué es el cine de aventuras tan celebrado? Y digo celebrado en tanto que amado por el gran público. En mi opinión, de nuevo, de simple peasant, es porque todos somos al menos un poco Aventureros Anónimos


¿A quién no le hace soñar ver a los Goonies resolviendo un gran misterio; a Lawrence de Arabia correteando por el desierto; o a Bogart surcando un río tirando a peligroso? Con ellos, podemos vivir vicariamente peripecias reservadas a héroes con bajo índice de masa corporal, y perfecta barba de tres días. Y después, ponernos la corbata y enlatarnos en el coche cuarenta minutos para ir a trabajar. 


¿Good deal, verdad?


Ahora, cuidado. Cuidado porque creo yo que andamos algo confundidos en lo que al género de las aventuras se refiere. Lo que sigue desde aquí (JA!, cómo si lo anterior no lo fuera) es plenamente opinión personal del que lo suscribe (ergo, io). Es decir, que ha habido cero unidades de research dedicadas a esto, que se escribe con medio ojo puesto sobre el ya venidero lunes. 


Es igual. Avanti.

Tintín consuela a Haddock, que acaba de darse cuenta de que ahora los veranos terminan entrado octubre.

Lo que creo que está pasando es que hay un tal Mr. Spielberg que se pasó de genio con las aventuras de Indiana Jones. Ojo, que soy devoto de Indiana Jones. Pero la trilogía alcanzó tal estatus de epítome del cine de aventuras, que me parece a mí que nos ha confundido la perspectivas. Al menos a todos los aficionados al género que nacimos más tarde que Leonardo DiCaprio (1974). Si hoy oyes «Cine de aventuras» piensas en una mano cogiendo el sombrero antes de que se cierre una puerta; en un látigo que no sea el «cepa» de bulbasaur; y en «sólo el petinente pasará». Piensas en esos momentos, se te sale una sonrisilla, y sigues con tus cosas. Tal vez luego veas el Arca Perdida y te vayas a dormir ya de buen humor. 


Es más, la propia estética de la aventura en la gran pantalla se la debemos a Indiana Jones. Cierto y verdad es que Indiana Jones (es decir, Lucas y Spielberg) se la debe, al menos en parte a Huston y Bogart, que en «El Tesoro de Sierra Madre» de 1948 sentaron las bases del héroe mal afeitado y medio sucio, con sombrero y de paseo por la naturaleza. De acuerdo, Bogart ahí está lejos de ser un héroe, pero al menos el rollito estaba presente. Y si no, mirad la foto que sigue: 

Bogart en Halloween, disfrazado de Indy

Volviendo al cauce. Desde 1981 Indiana Jones es igual a cine de aventuras. Todo eso esta ok. Muy ok de hecho. Gracias Sr. Spielberg por tanto. 


Pero si el término «aventura» lo reducimos a selvas, sombreros, malos muy malos y tesoros brillantísimos (y algún nazi) nos quedamos con poco material con el que trabajar. Y claro, así nos salen pelis como Jungle Cruise (2021)también conocida como La Reina de África (1952)versión 2.0; o La Ciudad Perdida (2022) (esta es la de Tatum y Bullock), también conocida como Tras el Corazón Verde (1984) versión 2.0. Vemos por dónde van los tiros, creo yo. 


Y a mí esto me da mucha rabia. Vaya, y tanta que ando aquí perdiendo el tiempo y la vergüenza quejándome online.Porque una aventura puede ser mucho más. Una aventura es, a mí humilde parecer, una serie de sucesos no del todo previsibles y arriesgados, que van y le pasan a un pobre diablo que lo mismo tampoco se lo espera. O sí. Estos hechos los asociamos siempre a peligros cómo serpientes, bichos grandes, algún villano con monóculo… tal vez alguna explosión, pero pueden ser realmente cualquier cosa. Lo esencial es que nuestro protagonista se enfrente a algo atípico en su día a día; que el resultado sea hasta cierto punto imprevisible; y que haya algo en juego… 
Con estos criterios, haciendo incursiones en diferentes géneros, nadie creo que dude que…

  • La Ciudad Perdida de Z… Check.
  • Jungle Cruise… Check.
  • Los Goonies… Check.
  • El Mago de Oz… Check.
  • Star Wars… Check.
  • Piratas del Caribe… Check.
  • El Señor de los Anillos… Check. 
  • La Princesa Prometida… Check.
  • Lawrence de Arabia… Check.

Pero claro, ahora vienen otras que pueden generar más duda…


Harry Potter… y lo doy por cine de aventuras. También a Interstellar; Blade Runner; El Patriota; Los Carniceros Verdes; El Gigante de Hierro; Las de James Bond; Toy Story; Dune; Los Renglones Torcidos de Dios; Moana; El Gran Hotel Budapest; Chicken Little; Sólo las Bestias; La Forma del Agua; Kill Bill; La Vida de Pi; Capitán Phillips; Reservoir Dogs; Mujercitas… y cientos de miles que ni he visto. 


¡Infame! ¡Reservoir Dogs es una peli de crímenes! ¡Eso no es cine de aventuras!

¿¡Mujercitas!? ¡Que le lleven preso!


Gracias por participar, internauta indignado. 


Yo lo que digo es que si un día me decidiera a robar un banco, y presenciara todo lo que sucede en la maravilla de Tarantino (y sobreviviera), lo más probable es que cuando fuera un feliz y delincuente abuelillo le dijera a mi feliz y delincuente nieto: Agárrate que te voy a contar una aventura que tuve de jovencito. 


Ok, en James Bond el elemento «aventura» es menos fuerte que el elemento «espía». Pero que me aspen si lo de 007 no son aventuras en toda regla. 

Pandilla de internautas después de canearme por las chorradas que vengo diciendo sobre el cine de aventuras.

Lo que yo pienso es que en las vidas (para qué mentirnos), medio monótonas que llevamos los que tenemos la suerte de tener vidas lo suficientemente aburridas cómo para leer este desgraciado blog, casi cualquier suceso medianamente llamativo o fuera de lo común debe ser una aventura. Y nos debe fascinar. Y para eso existe el cine.


Por eso para mí Historias de un Matrimonio, Mujercitas estarían en la lista de pelis de aventuras. Amorosas tal vez, pero aventuras. También lo estaría Un Cadáver a los Postres, o Puñales por la Espalda, siendo estas aventuras criminales. Lo estaría Arrival Ad Astra (de esta no cabe duda, pero por aclarar). Lo sería El Lobo de Wall Street La Red Social, siendo estas pelis de aventuras (más o menos) empresariales… No sé si os oléis por dónde van los tiros, pero vaya, no hay que ser Will Hunting. 


Para mí (por si alguien no lo había adivinado), el cine es casi por defecto de aventuras. Aventuras en la selva, aventuras en el espacio… o en un pisito en NY.


Quítame dos o tres pelis sosas o muy de cafetero, y pocas películas escapan de esa clasificación que hacíamos antes. 


Coincido. Esto en verdad es estúpido, porque en cierto modo vacía de contenido el género de cine de aventuras. ¿Si todo el cine es de aventuras… qué cine es Indiana Jones?¿De aventuras… aventuras?


Digamos que es más bien una postura medio sentimentaloide que académica, así que no la tengáis muy en cuenta. 


De regalo, una foto de otra peli de aventuras, ya que estamos hablando del tema: 

¿Os pensabais que no había aventuras musicales?… Good Mornin’!!