Vamos a ver cómo enfocamos esto porque no está nada claro.

STORY TIME! 

Erase una vez yo, que acompañado me dispuse a ver Don’t Worry Darling de Olivia Wilde (qué gracia lo de decir el nombre del director como si las pelis fuesen solamente suyas). Y ahí andaba viendo a Pugh cocinando y volviéndose medio majara, y a Harry Styles haciendo de machito cincuentero, y todo en orden. 

¿Primer tercio de la película? Chapeau!

Sin mucho spoiler, diré que en la marca de los 40 minutos o así comienza la impaciencia. ¿Qué ganas de que empiece esto a dar un giro no? Mucha estética chula y un mal rollo bien establecido como telón de fondo te dejan satisfecho pero con ganas del plato principal. Lo que pasa aquí es que la peli salta de las aceitunas al postre. 

El 80% del metraje de «Don’t Worry Darling»

Bien, bueno. Que no cunda el pánico que las aceitunas están muy bien, aún podemos ir tirando. Pero claro, luego llega el desenlace y te encuentras con una especie de pseudo versión de varias otras pelis míticas que no cito para no desvelar demasiado. Y claro te rascas la cabeza un poco y dices: Y esto? ya está? 

Y en efecto. Ya está.

Y ahora viene lo malo.

Raudos los criticones se logan en Twitter, Rotten Tomatoes, Filmaffinity o sucedáneos, y dan rienda suelta a su muy justificado malestar y decepción. En esto de quejarse los cinéfilos son expertos. 

Qué falta de originalidad….

Ritmo lento que no convence… 

Olivia Wilde se columpia en un proyecto que no lleva a ninguna parte…

Lo que quieras. Las críticas, por lo general, han sido bastante voraces con la cinta. Algunos, como en ESPINOF, por el contrario, han visto más allá de lo evidente y han comentado temas que a mí, por lo menos, se me pasaron. Diantres, y eso que su punto relaciona la peli con Blade Runner y las IAs de piel suave (si no sabéis de que hablo, ved la peli y leed esto, y esto)

Olivia Wilde despidiéndose de su carrera como directora tras Don’t Worry Darling (según algún crítico).

Pues mire usted, internet, que no me parece.

Suscribo lo que dije al principio. Don’t Worry Darling no es la película del siglo, y me gustan mucho más muchas otras. Pero y tanto que me alegro de que se haya hecho, y de haberla visto y disfrutado.

Pienso yo que, dado que opinar es gratis, además de un derecho fundamental, bien hace la gente en compartir lo que piensa sobre las pelis que ve. Pero en el mundo de cine parece que muchos van muy estirados, con un paladar muy exigente, y tremendamente seguros de lo que piensan decir (y dicen).

Esta peli es «mala» para muchos simplemente porque no les ha gustado. 

Evidencias me vienes diciendo! Pues claro!

No no, ojo. Esto que digo no es tan tontuna (que lo es). Ahora mientras escribo esto hago una pausa para sacar un libro de teoría del derecho que tengo en la estantería porque me suena que había una cita conveniente a mi postura (así funciona el research de aliexpress al que estoy yo acustumbrado). Dadme un minuto. 

Ya. Esto que viene al parecer lo dicen los defensores de teorías no cognoscitivas de los valores (lo que quiera que esto signifique). En concreto nos movemos dentro del Emotivismo, o algo así. Pues bien, un tal Ross (que no se quién es) decía algo como lo que sigue (hablando sobre la justicia). Argumenta que la gente dice «soy contrario a esta norma porque es injusta» pero en verdad debería estar diciendo: «esta norma es injusta porque soy contrario a ella». Esto de invocar la justicia para Ross viene a ser algo como dar un puñetazo sobre la mesa para decir que las cosas son lo que son, y a quién no le gusta, que le den.

(Esto lo dice Giuseppe Lumia en su libro: Principios de Teoría e Ideología del Derecho, 1973, Editorial Debate).

Después de este apunte un tanto interesado, y con muy poco rigor intelectual por mi parte, mi propuesta (al menos en lo referente al cine)… ¿creo que es emotivista? no lo tengo claro. Lo que digo es lo siguiente:

Cuando el crítico estirado, o tu cuñado experto en ciencia ficción te diga: «la de Don’t worry darling es mala… mala«, tú dale las gracias por su opinión, y métele cuatro estrellas (o las que quieras) en letterboxd sin sentirte culpable. Y esto lo digo yo, que no me ha encantado la peli. Pero eso no es porque sea mala. Es simplemente porque no me ha encantado, y ya está. 

A muchos nos chifan pelis «malas» que para muchos otros deberían estar archivadas en la P de Papelera.  Soy fanático de la Peli de Goofy del 95. Y del Fantasma de la Opera del 2004. Me gusta el Ataque de los Clones… y Solo: A Star Wars Story (¡Lo dijo!)

Y diablos, no es TAN «mala». Vale que recicla (bastante) plot points claves de alguna otra cinta, y algún rato puede ser aburrido, pero en un tsunami de franquicias, sagas y reboots, Don’t Worry Darling es un soplo de aire casi casi fresco.

Crítico viendo Don’t Worry Darling y pensando en como destrozarla en redes sociales.

Y en esto de las pelis «malas» se me ocurre que una de las veces que más me he aburrido viendo una película fue con Pierrot le Fou, del recientemente fallecido Godard. Es más, tanta rabia me dio esta peli que no tardé ni dos días desde que la ví en comprarme un libro que encontré de milagro en una librería que frecuento, sin pensarlo, sólo por su título: «Me cago en Godard«, de Pedro Vallín. Resultó ser un libro exquisito y muy divertido que os recomiendo. Pobre Godard que recién difunto andamos criticándole, pero tampoco vamos a dejar de hacerlo por cuestiones de timing. Volviendo al hilo, el mensaje es que Godard, epítome del cine de artisteo y supuesto buen gusto a mí me resulta intragable. Pero insoportable vaya. 

Esto me merecerá alguna colleja que no apelaré, aunque no creo justa (jejeje aquí alguien que me impute incongruencias con lo que decía antes Ross sobre la justicia, que tendrá más razón que un santo).

Vaya, que me gusta más el Misterio de P. Tinto que cualquier majadería de Godard, o de Carrax. No me meto en Carrax porque no me apetece desalentarme, pero con Annete (muy aclamada) realmente no pude. Blame me. Y la verdad es que las pelis «malas» no lo son para todo el mundo, y no lo son para todo el mundo porque no lo son en general. Jack y su Gemela es un disparate absoluto, una peli que no me gusta, pero que tiene sus cosas. Entre sus cosas, ya de entrada, esta un cameo fenomenal de Al Pacino, así que relax todo el mundo.  ¿Es Jack y su Gemela una peli mala? Pues no lo se. Yo no la disfruto, pero se de algún chavalín que no cito que estaba absolutamente viciado a la peli, y se lo pasaba en grande con cada pedo de Adam Sandler. No le quitemos la ilusión al pobre, si le gusta que le guste.

La conclusión a la que llego es que creo que todos deberíamos ser menos categóricos en nuestras críticas (al menos en las negativas). Culpable soy de esto mismo, que en un ataque de ira le planté una estrella a Thor: Love and Thunder en Letterboxd, con un rótulo perverso y malicioso: TERRIBLE.

A los pocos días alguien con abundantísima cultura cinematográfica me viene y me dice que qué peli más divertida la de Thor. Pues eso.

Este post es perfecto para guardarlo y sacarlo a relucir cuando en otros diga (o haya dicho) que una peli es floja, regulera, o que no funciona. Pero si algo hay más humano que dar malas reviews es la incongruencia, así que no me martiricen. 

A continuación, otra peli que en su estreno fue criticada por poco original y, en plata, un «refrito» de otras ideas.

Sí. Es Ripley. Alien. Jaws in Space. Esas cosas de los 70.