En este post vamos a hacer dos cosas:
- Rajar sobre una peli que pasó bastante desapercibida (con razón); y
- Reflexionar sobre la importancia del «midpoint» en las pelis.
Tal vez lo de reflexionar sea demasiado presuntuoso. Más bien lo que haré será quejarme de lo primero que se me ocurra.
Lets go!

Es 2018, y la cosa está caliente. Las masas no pueden contenerse y se tiran baldosas y secadores mientras a pleno pulmón discuten sobre si Infinity War merció tantos años de sufrido universo MCU; sobre si Ready Player One es una obra maestra o puritita nostalgia; y sobre si La Peor Semana es también la Peor película de Adam Sandler. Pero entre tanta estupidez cinematográfica se encuentra una cinta que como decíamos, pasó desapercibida para muchos. Y eso que te la venden como si fuera de acción y de naves espaciales (en el mismo poster de arriba hay dos lunas a la izquierda y una nave a la derecha). Hablamos de «El Titán».
Muy resumidamente, esta peli es una trampa para robarte una hora y media de tu preciada vida. Y lo que sigue, es el por qué:
Un no tan joven ni tan maduro veterano de guerra es reclutado para participar en un programa ultra secreto y ultra caro de… ¿la OTAN? Creo que era la OTAN. Estamos en un futuro cercano pero que empieza a ser distópico, y la humanidad tiene que poner pies en polvorosa y marcharse de la tierra, que va medio mal.
Hasta aquí, es Interstellar. Viéndola, pues oye, tampoco me ardía la sangre. El primer acto se hace un poco soso y no muy original, pero para qué tocar. La fórmula funciona. Peeeeero, como diría Tintín: «¡Ojo a vizor!» hay curveball que diferencia a esta peli de tantas otras, y lo que es peor, te da esperanzas de que mole mogollón: El plan no es abandonar la tierra para irse a otra tierra parecida; ni cambiar Marte plantando limones para que se parezca a Murcia. Nada de eso. El plan es que los que cambiemos seamos los humanos.
¡Toma ya! y aquí paz y después gloria. A mí, al menos, me pareció una idea algo menos manida, con bastante potencial. Los de la OTAN quieren mandar a un equipo de valientes a Titán, la luna de Saturno, y a ver que pasa. Para ello, les meten un par de inyecciones para forzar la evolución de su organismo y hacerles algo así como guerreros Saiyajin. La idea, como digo, me va gustando.
La peli más o menos progresa bien, pero al final del primer acto, y al principio del segundo, empiezo a sospechar… Aquí no pasa nada. Les veo vestidos de chandal a la hora de película. Queda poco más de media hora, y nadie se está subiendo a una nave espacial.
Amigos, We’ve been played.

Y aquí es donde vengo con lo del «Midpoint» y los volantazos.
El «Midpoint» es un término algo vago para significar un punto importante del guión de una peli, qué da un empujón a la trama, cambia el tono, y/o separa la acción o misión del prota en dos mitades: la de antes del «Midpoint» y la de después. Así visto, es un término bastante amplio. Para despistados, algún ejemplo famoso podría ser:
- En «Tiburón»: cuando el propio hijo del sheriff Brody es atacado por el tiburón. Desde este punto, el sheriff se toma el asunto mucho más a pecho, y comienza la maravillosa odisea en barco por darle caza.
- En «Los Incréibles»: cuando Bob se da cuenta que la organización para la que trabaja se dedica a cazar superhéroes, y a la vez Elasicgirl descubre que Bob es de nuevo un superhéroe en activo. Desde ese momento, la historia cambia de rumbo y se actualizan los propósitos de los personajes.
- En «El Dorado»: Cuando John Wayne descubre que su amigo, el Sheriff Robert Mitchum está borracho perdido, y los secuaces de Jason van a ir a liarla en su pueblo. En esta veo otro Midpoint cuando Mitchum se adecenta y deja la bebida, asumiendo una nueva actitud de verdadero Sherif-héroe.
- En «Psicosis»: Del cual no pierdo el tiempo hablando por motivos evidentes.
El caso es que en estas pelis, y tantas otras, todo va más o menos bien, hasta que algo sucede. Esto tal vez haga que les vaya peor a los protagonistas, pero a los espectadores les suele ir de perlas.

Pues lo que le falta a Titán es un Midpoint que realmente sea un Midpoint. O mejor dicho, lo que le falta es un volantazo. Me explico.
El gran reveal de Titán, su Midpoint, entiendo que pretenden que sea cuando Taylor Schilling, mujer del protagonista (y científica de renombre) descubre que lo que están haciendo con su marido es convertirle en una nueva especie de humano. Un nuevo paso en la evolución: del Homo Sapiens, al Homo Titanis (por eso de que van a Titán). Desde ese momento, la peli deja de ser de ciencia ficción, y se convierte en un thriller. A Taylor le horroriza que a su marido le salgan escamas, y decide sabotear la misión.
Chica, si no te imaginabas tú, que eres médica super crack, que eso era precisamente que iban a hacerle a tu marido desde el minuto uno de la película, no se en qué mundo raro debes andar.
El tema es que el Midpoint existe únicamente como excusa, y no deriva de ningún hecho realmente importante para la trama. No está justificado. Evidentemente el objetivo de la OTAN era convertir a sus soldados en super-hombres listos para viajar al dichoso Titán. Que de repente la Taylor se agobie no guarda relación con lo que ya sabemos y sospechamos desde la primera escena. Es más, al final de la peli (Spoiler) la misma Taylor se hace la jefa del proyecto, y manda a Sam a Titán… ¡Tal y como estaba planeado desde el principio! Es decir. En El Titán ni hay Midpoint ni hay nada. Lo que hay es una especie de letargo de una hora y veinte, con veinte minutos de desastre que extrañamente me recuerdan a otro desastre como es Suburbicon, del 2017. Le falta un twist de verdad, a la vista de que por si sola, se hace pesada.
Creo yo, y lo que sigue ya es pura rabieta, que aquí hubiera sido mucho más interesante que en vez de pasar de drama familiar con tintes de ciencia ficción, a thriller medio estúpido; se hubiera pasado de drama familiar con tintes de ciencia ficción a pura ciencia ficción. Yo estaba deseando que subieran a los soldados a una nave espacial, y buenas noches y buena suerte.
Imaginemos que toda la violencia que les da a los soldados por la digievolución que sufren ocurriera con todos ellos dentro de una nave espacial, y no en sus lujosos chalets subvencionados. Imaginemos que Taylor, desde la tierra, fuera enterándose poco a poco de que uno de los soldados (el que es medio murciélago) ha perdido los estribos, y Sam está en peligro. El Midpoint aquí podría ser el lanzamiento del cohete, unido a la revelación de que las drogas que les meten hacen que a alguno se les vaya la cabeza. Aquí tendríamos un mix entre «Alien»; «Interstellar»; y hasta cierto punto, el drama típico de las pelis de zombies en las que tus amigos de golpe y porrazo son máquinas de matar… Podría haber sido un pepinazo.
No habría presupuesto para la nave, qué se yo. También es cierto que quejarse de lo que una peli podría haber sido es algo con lo que nunca comulgué. Si quiero «Alien», debería ver «Alien». Pero que os voy a decir, teniendo tantas papeletas para que me gustase, me dio mucha rabia aburrirme tan soberanamente. Y si el tema fuera el presupuesto, que se lo digan a Europa Report, que debe ser de mis pelis de viajes espaciales favoritas, y se la sacaron de la manga, según lo que consta online, por menos de 10 millones (casi la mitad que Titán).

Conclusión: El Midpoint es un elemento clave en el desarrollo de casi cualquier historia. Al menos si quieres que sea medio entretenida. Pero este momento debe ser merecido, y guiar al espectador a algo que sea igual o más interesante que lo anterior. Si el Midpoint te deja igual, eso ni es Midpoint ni es nada. Eso lo que es, es El Titán.
Pobres, en verdad no es tan aburrida. A mí es que no me gustó, eso es todo. Te animo a verla, a ver si a ti te cuadra.
